Nadie nos engaña tanto como nuestro propio juicio (Leonardo da Vinci)

Susan-BoyleHace poco tiempo, viendo un concurso en la televisión, un concursante tenía que elegir a otro entre varios para retarse y alguien que estaba conmigo comentó en voz alta yo elegiría a “éste” porque estos otros tienen cara de ser más inteligentes… algunos de esos otros llevaban gafas, la mayoría iban con el pelo corto y bien peinados y tenían unos rasgos más serenos que aquel a quien mi acompañante consideraba “menos inteligente”. Estamos hablando de lo que, en 1920, Edward L. Thorndike denominó efecto “halo” y es un sesgo cognitivo estudiado por la psicología y que hace referencia a cómo la evaluación que hacemos de una persona o una circunstancia está i nfluenciada por juicios previos, de los que a veces ni siquiera somos conscientes y también cómo a partir de un rasgo particular de una persona o cosa, generalizamos a toda la persona, cosa o situación. Un ejemplo típico es considerar que una persona bella además es talentosa o inteligente o la inversa, que un hombre feo puede ser malo o peligroso y menos inteligente.

El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede cambiar su vida cambiando su actitud (William James)

adriana_b_3_a_Para transmitir lo que queremos decir contamos historias, utilizamos comparaciones y compartimos experiencias. La PNL utiliza el término “metáforas” para referirse a estas comparaciones, historias, analogías. Una metáfora va más allá de lo que parece decir, encierra más que una simple descripción. En las sesiones de Coaching con clientes y en algunos Talleres he escuchado diferentes y muy variadas metáforas, versiones sobre el significado de la salud y la enfermedad. Cada una de ellas nos muestra el punto de vista desde dónde observamos la “salud”, las creencias y los valores que se encuentran en el trasfondo de su vida. Algunas de las metáforas más utilizadas son:

La creatividad no consiste en una nueva manera, sino en una nueva visión (Edith Wharton)

ideas-creativas-navidad-25Se están acercando las Navidades, esa época en la que las luces iluminan las calles de las ciudades y de muchos pueblos, aparecen los mercadillos que venden figuritas de barro, abetos de plástico o naturales, flores de Pascua, miles de golosinas y chocolate caliente.

Época en la que muchos comercios amplían sus horarios para poder compensar las malas ventas tras un otoño devastador; días de familia, donde hasta la publicidad nos dice que debemos “volver a casa” para darle una alegría a nuestra familia y poder degustar ese “aroma” que nos hace sentir que hemos vuelto al “seno maternal”. Hace unos meses, un amigo me comentó que tenía miedo que llegaran esos días, que últimamente sentía rechazo por la Navidad y quería que pasara pronto porque siempre había tenido problemas con ella: las comidas o cenas familiares acababan habitualmente convirtiéndose en una pesadilla tras beber unas copas de vino, “las lenguas se soltaban” y se decían y se escuchaban cosas para las que no era el momento, todas las frustraciones del año parecían surgir ahí.

11923276_1023211287723968_5855780162882479432_oCómo vives el día a día? Cómo te afectan las situaciones que aparecen fuera de tu control, de tu zona de confort? Qué necesitas para ponerte en marcha hacia nuevos proyectos o para dar el siguiente paso hacia un proyecto ya iniciado?  Hace unos días cayó entre mis manos, gracias a la generosidad de una amiga, el libro que da nombre a este post, de Pierre Szalowsky y aunque no es nuevo (1ª edición 2007), a mi me sorprendió.

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